¿Qué es la Identidad? Identidad y Personalidad son dos conceptos que van unidos: uno es y se diferencia de los demás por esa consciencia de ser único y diferente del resto.
Freud intentó acercarse al concepto con su Teoría del “Yo”: el yo (la identidad), el ello (el placer) y el super yo (la moralidad introyectada) eran fuerzas que luchaban entre sí para la supervivencia del individuo. Ya entonces se creía que el ser humano quería mantener su status quo en la Tierra, y la supervivencia de las fuerzas fragmentadas definían quienes eramos nosotros y como nos enfrentábamos al mundo.
Freud y Jung estudiaron también ese “yo” en sociedad y así, el concepto de “identidad” comenzó a estudiarse más ligado al estudio de “la masa”, o los grupos sociales (Psicología de las masas y análisis del yo, Freud 1921). Se entendía que cuando el ser humano se unía y formaba grupos, emergía una “identidad” nueva que los cohesionaba, y la Psicología Social y de las Organizaciones comenzó a emerger como una nueva realidad (K.Lewin,1935).
Eriksson también trató la Identidad desde esta perspectiva, pero fue el único que en su teoría de las Etapas Psicosociales del desarrollo de la personalidad, comenzó a entender ese “quienes somos” en oposición a “como somos con los demás”. Eriksson consideraba la Identidad como una etapa intermedia al desarrollo último de la personalidad. La identidad se conformaba en la adolescencia, y el desarrollo de la personalidad, ligada a ésta última, nacía de la relación entre las expectativas personales y las limitaciones del ambiente cultural: las tensiones de la persona y el medio conformaba el “quienes somos” a través de ocho etapas o estados en el desarrollo psicosocial de la persona, desde el primer año de vida hasta la edad adulta. “El yo” es diferente “del entorno, del resto en la medida en como me afecta aquello”.
En los siglos XX y XXI se puede observar que existe una preocupación por estos dos conceptos, identidad y personalidad, pero esta vez de forma más indirecta a través de dos paradigmas: 1) La etología (primatología), a través de los experimentos de campo realizados con chimpancés y otros primates y 2) los estudios sobre el alzheimer.
Es innegable que para estudiar la complejidad comportamental del ser humano hay que remitirse a los animales, y no a cualquier animal, sino al más cercano filogenéticamente de nuestra especie: el primate. El ser humano es un primate que ha evolucionado de forma paralela, y por una serie de condiciones ambientales que retroalimentaban su propio desarrollo cerebral se desarrolló de forma levemente diferenciada de los del resto de su línea filogenética. Estaba el ser humano, “el homo sapiens”, coexistiendo con el gorila, el chimpancé o el orangután. El desarrollo de la capacidad cerebral, y de la inteligencia entendida como la capacidad de adaptar y transformar los recursos del entorno a las exigencias que procuraba el mismo, fueron el detonante de esta diferenciación con el resto de los primates. Pero es la inteligencia, la que dio “alas” al ser humano no solo para adaptar el entorno a estas exigencias, sino también para ser más consciente de sus propias necesidades, de quién era, y de lo que necesitaba su propio grupo social para sobrevivir. Está entonces, la identidad, entendida como “autoncociencia del yo como supervivencia” y de los demás como “diferentes del yo”, “necesitados y en perpetua interacción con nosotros mismos” en la misma raíz de quiénes somos.
Por eso, desde la rama de la Primatología,son conocidos los llamados “experimentos de la mancha en el espejo”, promovidos por Gordon Gallup en 1969. En ellos, se pintaba una mancha roja en la frente de un chimpancé y se le exponía ante un espejo. Si el chimpancé se tocaba la mancha entonces solo podía significar que se reconocía ante el espejo, ya que reconocía el reflejo como suyo, es decir, que presentaba autoconciencia. Aunque estos experimentos fueron ampliamente críticados (Anderson, 2001 et all), supuso uno de los primeros acercamientos al concepto de “autoconciencia” en primates, y fue el primero de muchos otros experimentos realizados al respecto. En humanos ya se realizaba una prueba similar desde la perspectiva psicoanalístico-lacaniana (Lacan,1935) para comprobar cuando el bebé se reconocía en el espejo, es decir, cuando se comenzaba a conformar el concepto de su propio “yo” o desarrollaba su propia autoconciencia; algo, que ocurría entre los seis y los dieciocho meses de edad.
Sería interesante comprobar si este mismo reconocimiento en el espejo es aplicable a un grupo de primates expuestos a un mismo espejo, donde éste les ofrecería las coordenadas para cooperar o engañar al otro, en función del reconocimiento de los demás como diferentes del resto: reconocer a los demás no solo como diferentes, sino la posibilidad de descubrir los patrones diferenciales de comportamiento subyacentes a la identidad y a la personalidad de cada uno de ellos. Sería el comienzo de los estudios de la identidad como algo ligado al concepto de “personalidad” (entendida como un patrón diferencial de comportamiento).
Finalmente, sería interesante reflexionar, como estos dos conceptos “identidad” y “personalidad” se fusionan en un problema que afecta a millones de personas en todo el mundo: el alzheimer. Las personas que padecen esta enfermedad, van perdiendo paulatinamente su memoria. Aunque no en todas las personas se dan el proceso de la misma manera, está aceptado que el primer tipo de pérdida de memoria observable es la pérdida de memoria a corto plazo: no recuerdan lo que acaban de hacer. La memoria de trabajo (aquella que utilizamos para recordar los procesos de nuestra vida cotidiana) y la memoria a largo plazo (los recuerdos de lo que hicimos hace tiempo y conforman nuestra biografía) se van deteriorando, hasta que llega un punto en el que el paciente con alzheimer no recuerda quién es ni como se comporta. Quién es: La identidad. Cómo se comporta: la personalidad.
De esta forma, existen indicios de que la inteligencia y el desarrollo cerebral (primatología), la memoria, la identidad y la personalidad (aspectos relacionados con la patología del Alzheimer) son aspectos claramente relacionados y que forman parte de lo que entendemos por “quienes somos” y “qué es lo que nos diferencia de los demás”.
Elisa Fernández
Psicóloga y Psicoterapeuta de Are Psicólogos
Nº Colegiada: M-20495
Madrid, Marzo de 2012.





